miércoles, 27 de mayo de 2015



 Una triste noticia

 Ayer nos comunicaron que había muerto un amigo. Parece ser que iba montado con otra persona en una moto y un coche los embistió por detrás, fallecieron los dos en el acto.
De pronto siento un frío vacío en el estómago, me hago consciente de que nunca más volveré a verlo, ya no nos recibirá con su eterna sonrisa y sus palabras amables y hospitalarias, haciéndonos sentir en casa, acogiéndonos como si fuéramos de su familia, como si cada una de nuestras visitas fuera un regalo para él.
Su nombre era Mario Imbali, de raza balanta y nacido en Guinea Bissau, director y profesor de física y química de un instituto en Ingoré hasta el año pasado. Una persona respetada y querida por sus valores y buen hacer, un emprendedor honesto, ejemplo para sus alumnos y todos los que le conocían, un profesor con mayúsculas.
Lamento profundamente su muerte, no sólo porque el mundo ha perdido un buen hombre y nosotros un amigo, sino porque no sé qué supondrá esta situación para su familia. Su mujer queda viuda y, espero y deseo, que no  pase a formar parte de los millones de mujeres cabezas de familia que entran en el círculo de la pobreza más absoluta y de la ausencia de recursos mínimos.
Este hombre amable, que junto con su mujer consiguió dar formación a todos sus hijos e hijas, esperaba con ilusión el mes de junio, uno de sus hijos se ordenaba sacerdote en Madrid. Quería aprovechar su viaje a este acto, para acercarse a Cáceres, hacernos una visita y conocer nuestra ciudad y a nuestras familias. Ya no podrá ser y esto me entristece.
Te echaremos de menos Mario, amigo.
Soguiba

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